• Mr Harry

Colombia: La historia (no contada) del imperio Sarmiento.

Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez ofrece un perfil de lo que muy pocos conocen de su persona y de su desempeño al frente de Grupo Aval. En entrevista exclusiva reconoce la mano dura de su management, los retos que tiene su conglomerado para sobrevivir, las amenazas globales, y comparte su versión sobre el escándalo llamado Odebrecht.

Es el invierno de 1984 y en Ithaca, una ciudad situada a orillas del lago Cayuga, en la parte central de Nueva York, mantener la compostura es toda una proeza. Dada su geografía, el clima es extremo y hay meses en los que nunca para de nevar. Ahí, bajo esas condiciones, un joven se encuentra desesperado, pensando que su mañana será una pesadilla, pues no llegará a tiempo a una de las citas más importantes de su vida.


“Este trabajo ya lo perdí”, dice, mientras corre entre calles cubiertas de nieve y en un clima bajo cero; 15 minutos después de la hora pactada se encuentra con el directivo de una empresa que, por obvias razones, está muy bravo.


“Mire, quiero que sepa que tuve algunas dificultades, pero ya estoy aquí. Si quiere que hablemos, adelante; si no, entenderé perfectamente que esta entrevista ya la perdí”.


Las historias que empiezan mal también pueden tener finales inesperados y memorables. Así, el ejecutivo, después del trago amargo, charló durante horas con aquel joven, quien finalmente obtuvo el empleo y de esta forma comenzó su historial profesional, que hoy lo coloca como uno de los empresarios más poderosos de Colombia.


Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez es ahora el CEO del Grupo Aval, un conglomerado que aglutina bancos, fondos de pensiones, medios de comunicación, hoteles, entre otros. “El Doctor Junior”, como suelen llamarlo sus cercanos, es miembro de una de las familias más ricas de Colombia, cuyo patriarca, Luis Carlos Sarmiento Angulo, ocupa el asiento 129 de la lista de Billionaires de Forbes, con una fortuna estimada en 10,8 billones de dólares.


Hoy, sentado en una sala de juntas a la que parece no faltarle ningún modelo a escala de avión, ni ninguna de las distinciones que Grupo Aval ha recibido en sus siete décadas de funcionamiento, Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez habla en exclusiva con Forbes Colombia y recuerda sus años de juventud, su primer empleo en Procter & Gamble en Estados Unidos, los llamados de su padre para que regresara a casa, los puntos fuertes y flacos de su management, los planes y retos de Grupo Aval, además de uno de los momentos más amargos que le ha tocado sortear: el fraude de Odebrecht.

También habla de su estilo de gestión: “Yo nunca me siento satisfecho, siempre creo que nunca mi gestión llega al nivel que yo quisiera que llegara”.


De su relación con Luis Carlos Sarmiento Angulo: “Claramente, yo no cuento con una figura paternal de palmadita en la espalda ni de felicitaciones; entonces creo que mucha parte del tiempo, uno se la pasa asegurándose de que está entregando buenos resultados”.


Durante 90 minutos, Sarmiento Gutiérrez ofrece una mirada sobre temas filosos y responde sin rubor a los cuestionamientos en un contexto que ubica a Grupo Aval en el ojo del huracán a raíz del escándalo de la constructora brasileña Odebrecht en Colombia, por sobornos para obtener la construcción de una millonaria obra vial llamada la Ruta del Sol 2, cuyo más reciente capítulo llevó a prisión a José Elías Melo, expresidente de Corficolombiana, otrora hombre de confianza del grupo y de la familia, circunstancia que también llevó a que un juez pidiera a la Fiscalía que investigue la actuación de Sarmiento Gutiérrez con el fin de indagar si él sabía de tales prácticas.


“Hicimos una debida diligencia; yo tengo mis correos electrónicos, donde les preguntamos a los banqueros de inversión más importantes del mundo qué nos podían decir sobre Odebrecht, y eran imposibles mejores referencias. Lo que no sabíamos, ni nosotros ni el mundo, es que Odebrecht había decidido montar una trasnacional del crimen”.


Capítulo 1: las sorpresas de la vida


Sus años de juventud en Bogotá corrían cual si viviera en Disneyland. El pequeño Luis Carlos disfrutaba de la libertad que otorga la adolescencia, con esa hambre característica de pretender comerse el mundo, aunque también desde entonces empezaba a tomarse la vida muy en serio, pues siempre andaba en la búsqueda de la excelencia académica.


Pero ese tiempo dorado terminó a mediados de los años 70, cuando Colombia vivía uno de sus capítulos más desafortunados con las primeras semillas del cultivo ilegal de marihuana y las primeras manifestaciones de secuestros de la guerrilla, lo que provocó que, por orden de sus padres, Luis Carlos viajara a Estados Unidos. La promesa era que saliera de Colombia por tres meses, pero no, en realidad fueron 20 años.


El salir intempestivamente de casa le permitió adquirir un elemento fundamental de supervivencia: la adaptabilidad a entornos ajenos. Dejó el básquetbol por el fútbol; no tenía elementos de seguridad.


Al paso del tiempo se graduó con honores y decidió cursar un MBA. “Muchas veces, en la vida uno cree tener aptitudes para hacer algo, en mi caso el deporte, con lo que seguramente habría tenido una vida muy diferente, pero pasan cosas en la vida donde nos toca tomar decisiones que implican no poder hacer exactamente lo que uno quiere”, cuenta en retrospectiva Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez.


Y es aquí en donde resurge la historia inicial de este trabajo periodístico. En la búsqueda de su primer empleo, el joven Luis Carlos se entrevistó con bancos, pero un día le llegó por correo una solicitud de entrevista de una compañía que no identificaba, salvo porque después recordó que era aquella que vendía unas papas en lata llamadas Pringles. La cita con Procter & Gamble ocurrió de manera accidentada, y poco después él llamó a su familia para darle una noticia: “Sorry, no me voy a meter a la banca, trabajaré en el negocio del retail”.


En su primer empleo aprendió finanzas corporativas y mercadeo; fue ascendido en varios momentos, pero una llamada telefónica desde Colombia volvió a colocarlo frente a otro punto de inflexión. Era su padre, Luis Carlos Sarmiento Angulo: “Yo ya estoy pensando en retirarme y entonces será una tristeza que tú no vengas y trabajes en este país”.


Lo que vino después fue un cargo de conciencia que orilló a Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez a regresar a Colombia, pero solo por unos meses, pues poco después se registró el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán y tuvo que regresar a Estados Unidos, pero para trabajar en un banco filial del Banco de Bogotá (Banco de Bogotá Trust Company).


Después ocurrió otra llamada de su papá, pero para entonces Luis Carlos Sarmiento ya había adquirido el buen oficio de la negociación en la banca.


Volvió a Colombia para arreglar los problemas de contabilidad, reputación, conectividad e inventarios de la Compañía Celular de Colombia (Cocelco), y eso le permitió probarse en otro mundo, pero sobre todo empezar a darle toque a su propio estilo de gestión.


Capítulo 2: el estilo de liderazgo

¿Se siente satisfecho?


Yo nunca me siento satisfecho, responde el actual director de Grupo Aval. Yo tiendo a creer que los resultados son tan buenos porque tenemos buenos gerentes; me duermo pensando en que ojalá algo de lo que yo haga incida en los buenos resultados.


Hay muchas satisfacciones y varias frustraciones.Las cosas más duras que le pueden pasar a uno es despedir gente, y soy malísimo para eso. Tampoco doy feedback; la gente lo sabe por mi genio, pues me resulta difícil ocultar cómo estoy anímicamente. Trato de aprender, seguramente llegaré a viejo sin aprender.Claramente, yo no cuento con una figura paternal de palmadita en la espalda ni de felicitaciones. Creo que mucha parte del tiempo, uno se la pasa asegurándose de que está entregando resultados.


Cuando los resultados son bastante buenos, este puesto nunca recibe una palmadita en la espalda de felicitaciones, pero cuando los resultados no son buenos recibe una patada.


Los estilos de liderazgos marcan y marcarán los destinos de las empresas. El estudio Success personified in the Fourth Industrial Revolution, revelado este año por Deloitte, es una referencia en la materia debido a que analiza las respuestas de más de 2.000 directivos de grandes empresas de 19 países. En este se destacan las cualidades del líder que marca la diferencia: su impacto en la sociedad, el entrenamiento que otorga de cerca a sus empleados. Otras investigaciones, algunas hechas en Harvard, sostienen que la retroalimentación, incluso negativa, ayuda a los empleados a tener mejores resultados.En el caso de Grupo Aval, algo llama la atención: dominan los hombres.


En la conformación de su Junta Directiva principal, de los siete asientos, solo dos están ocupados por mujeres, María Lorena Gutiérrez —hoy presidenta de Corficolombiana, filial del conglomerado—, y Esther América Paz.


Bajo el mando de Sarmiento Gutiérrez, Grupo Aval se regirá bajo tres pilares:Uno, vacunarse contra cualquier riesgo interno (estrategia, concentración) y externo (de mercado, liquidez, de crédito, financiación del terrorismo, lavado de activos).Dos, mejorar las competencias de su talento humano, evitar la rotación de personal, reconocer a los mejores y armar líneas de sucesión.Tres, concentrarse en el plan de digitalización para ser más eficientes. “Si los bancos de nuestro tamaño no se digitalizan, simplemente se van a volver dinosaurios y van a salir del mercado”.


Capítulo 3: la mirada corporativa y global

Grupo Aval es uno de los grupos empresariales más importantes de Colombia y del mundo. Dado su crecimiento y perfomance, aparece en diversos listados de Forbes; ocupa el asiento 672 en el Global 2000 edición 2019 (que aglutina a las empresas globales más importantes del mundo), el 339 del World’s Best Employers (referido a las empresas que ofrecen buenas condiciones de trabajo para sus empleados) y el 51 en el Top Regarded Companies 2019 (que destaca a las compañías más confiables, con solidez en sus productos y servicios).En el mundo está rondando el fantasma de la recesión. ¿Cómo ve a Colombia frente a ese fantasma? ¿Qué piensa de la corrupción que lacera la actividad económica?Yo soy muy optimista. Colombia ha logrado un manejo de su Banco Central que es ejemplo internacional, la inflación está controlada. Por otro lado, es un país en el que se piensa que todo se arregla con una ley. Las leyes ya están escritas, lo que toca es aplicarlas. El aparato de justicia tiene que funcionar para que no haya corrupción.


En la medida en que no haya corrupción, no importa el tamaño de ninguna empresa en ningún país, el gobierno es el que más recursos recibe por definición y es el que tiene que ver cómo redistribuye esos ingresos, precisamente para cerrar la brecha.Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez sabe que para este momento de la entrevista se asoma el caso que lo incomoda: Odebrecht. Pero dejémoslo para más adelante, pues el director de Grupo Aval tiene más que decir en torno de los grandes retos (y peligros) que la globalización trae consigo.“Lo que estoy viendo, y me preocupa pues sí puede resultar en un menor crecimiento económico, son los movimientos en Barcelona, Chile, Ecuador, Venezuela, Bolivia, México, pero no creo que sea lo suficiente para plantear una visión tan pesimista en América Latina. En Estados Unidos se viene hablando de una recesión por tres años y no ha llegado”.


Y añade: “Lo que hemos visto son líderes políticos echando para atrás sus mismos decretos financieros debido a las marchas. Eso es preocupante. Claro que hay libertad de expresión, pero cuando se empiezan a manejar las economías de los países en función de los gritos y las demandas, ahí hay un problema que se puede volver más grave”.


(Esta entrevista tuvo lugar antes de los cacerolazos en Colombia).


“Yo soy de la teoría, esto va a sonar muy frío, de que los problemas de pobreza los tienen que solucionar los gobiernos, y eso me lleva a otro punto, que es el de la corrupción. Pero ¿cómo lo tienen que solucionar los gobiernos? Yo soy una persona muy capitalista en su esencia y creo que lo que tiene que haber es una libertad de empresa para que genere dos cosas: muchos impuestos y mucho empleo”.“Los empresarios podemos hacer cosas filantrópicas y de sostenibilidad, pero los gobiernos son los que manejan las políticas económicas y sociales; de lo que nos hemos dado cuenta es de que si sigue habiendo corrupción en los gobiernos, no hay impuesto que alcance. Van absolutamente de la mano la desigualdad y la corrupción”.


A pesar de la turbulencia mundial, Grupo Aval, con 90.000 empleados, obtuvo utilidades netas por 1,3 billones de pesos (bdp) al cierre del tercer trimestre de 2019. Además, la cartera bruta alcanzó los 179 bdp, con depósitos por 174 bdp. Esto, sin contar con la operación de mfg, holding del banco Multibank Panamá que se dio en noviembre y le añade activos consolidados por 5.000 millones de dólares.


Para la familia Sarmiento, 2019 también fue especial porque le dejó un segundo toque de la icónica campana de Wall Street, para celebrar el quinto aniversario de su actividad en dicho mercado.Algunas de sus inversiones, también, han dado de qué hablar, como la puesta en marcha en octubre del centro comercial El Edén en Bogotá, que promete ser uno de los más grandes de Latinoamérica, y el año pasado con la inauguración en Bogotá de un gran centro para el estudio y el tratamiento del cáncer.Al respecto, el mercado observa que en los dos últimos trimestres, los resultados de Grupo Aval han sido golpeados por las provisiones que tuvo que hacer luego del laudo del tribunal de arbitramiento sobre Ruta del Sol Sector II.


Raúl Moreno, analista de Corredores Davivienda, destaca que Grupo Aval tiene su estrategia muy orientada hacia el sector corporativo y el consumo, que no han mostrado el mismo crecimiento que Davivienda o Bancolombia, pese a la estrategia de masificación de la digitalización del Banco de Bogotá, que había buscado una mejor experiencia para los clientes. “Quizá esto responde a que la estrategia de Banco de Bogotá lleva poco tiempo de implementación”, añade.


Capítulo 4: el tema tabú

Los sobornos de la multinacional Odebrecht, que han dejado a expresidentes latinoamericanos en la cárcel, también tocaron a Colombia. El foco del escándalo, que se empezó a conocer en el Congreso de la República en 2017, está en el contrato de la Ruta del Sol 2, que le costó al país 3,2 bdp y en el que se habrían repartido al menos 33.000 millones de pesos en sobornos, según la justicia estadounidense.Por las irregularidades en el contrato de esta megaobra, cuyos socios eran los brasileños y la organización de la familia Sarmiento —como brazo financiador del proyecto—, está condenado desde 2017 el exviceministro de Transporte Gabriel García Morales, quien aceptó haber recibido dinero de Odebrecht. Pero el escándalo tocó las puertas del grupo cuando José Elías Melo, expresidente de Corficolombiana —empresa insignia del Grupo—, fue condenado en primera instancia por este caso de corrupción y el juez solicitó a la Fiscalía que investigara a Sarmiento Gutiérrez para indagar si tenía o no conocimiento de estas coimas.


A esto se suma una indagación del Departamento de Justicia de Estados Unidos a los procesos que se le siguen en la Superintendencia de Industria y a decisiones de la justicia administrativa que no les han favorecido. El caso, incluso, se ha ensombrecido más tras la muerte, a finales de 2018, de Jorge Enrique Pizano, entonces controller de la Ruta del Sol 2 y quien dejó una grabación según la cual había denunciado las irregularidades desde 2015.


En Centroamérica, BAC Credomatic contaba al cierre del primer semestre de 2019 con US$ 16,00 millones de cartera.Siento que el tema de Odebrecht lo enfurece y representa un golpe a su reputación frente a los colombianos. ¿Cómo recuperar esa confianza?De las cosas que más satisfacción me han dado es que los clientes nunca perdieron la confianza en nuestros bancos.


En el momento más crítico, en diciembre de 2018, cuando se creó injustamente una tendencia en medios por dos personas en la que le pedían a la gente que retirara sus depósitos de nuestros bancos, crecimos más de lo que habíamos crecido en todo el año en depósitos. El año pasado reportábamos las utilidades más altas de la historia.Pero eso no quiere decir que no nos duela, que no nos moleste, porque nosotros llevamos 70 años trabajando en el país y contratando con el Estado; aquí y en la mayoría de países latinoamericanos se ha contratado con el gobierno en la medida de las capacidades, y nunca habíamos tenido un problema de estos.¿Qué nos pasó? Pues que hicimos una debida diligencia sobre un socio que era imprescindible que fuera socio mayoritario en la compañía que estábamos creando, porque los pliegos de licitación de la obra en la que nos estábamos metiendo, y que seguramente marcaría la tendencia hacia delante, eran pliegos que requerían una experiencia que no podíamos probar porque no teníamos.


Si usted ve la relación de nuestras compañías en el sector real, en el 95 % vamos sin socios, nos gusta comprar el 99 o 100 %, y en las que no somos socios nos gusta tener una participación muy pequeña y dejar que otro opere. En este caso no podíamos hacer lo segundo, se requería una experiencia que nosotros no podíamos probar y no nos podíamos dar el lujo de tener una participación de solo 2, 3, 5 %, porque si hacíamos eso, en la siguiente licitación en la que seguramente habríamos querido participar solos no nos habría valido la experiencia que habíamos adquirido en esta participación.


Así nos tocó elevarnos al 33 %, porque del gobierno mismo nos dijeron: “Para que en el futuro puedan licitar otra vez como les gusta, sin socios, en esta deben tener 33 %”.

Hicimos una debida diligencia. Yo tengo mis correos electrónicos en donde les preguntamos a nuestros banqueros de inversión más importantes en el mundo qué nos podían decir sobre Odebrecht, y era imposible mejores referencias.


Voy a ser franco: son buenos constructores, buenos contratistas, no puedo decir que sean malos ingenieros. Lo que no sabíamos, ni nosotros ni el mundo, era que Odebrecht había decidido contar una transnacional del crimen. Para 2015 empezamos a tener sospechas de que estaban desfalcando a la compañía.Pablo Felipe Robledo fue superintendente de Industria y Comercio, bajo cuya administración procesó a Grupo Aval y les formuló tres cargos anticompetitivos a varias de sus empresas y altos directivos; actualmente está en la etapa de práctica de pruebas, y, de producirse una sanción por parte de la Superindustria, las multas podrían ser superiores al billón de pesos.


“Lo que debería pasar es que, primero, en la acción popular, el Consejo de Estado debería en los próximos meses confirmar íntegramente la condena del Tribunal Administrativo de Cundinamarca. Por el lado de la Superintendencia de Industria y Comercio, el actual superintendente, en el momento procesal en el que haya lugar, debería sancionarlos por ir contra la libre competencia económica, ponerles las multas más altas por cada uno de los cargos, y, de ser así, las multas equivaldrían a más de $ 1 billón”.


Pablo Felipe Robledo va más allá: “También se tiene que ratificar la condena en contra de José Elías Melo. El problema de fondo es que no se investiga habiendo hechos de corrupción tan graves, ya que todo indica que los sobornos se empezaron a pagar desde muchos años atrás”.


Por su parte, José Roberto Acosta, analista, también deja algunas preguntas al vuelo: ¿por qué no se han investigado las conversaciones entre José Elías Melo y sus jefes de Grupo Aval? ¿Las ha investigado la Fiscalía? Si ya está condenado Melo por entregar sobornos, ¿no es obvio que haya que investigar a los jefes de Melo? ¿O es que Melo tenía plata de su bolsillo con qué pagar esos sobornos?Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez sostiene que sí resulta doloroso el involucramiento de Grupo Aval en este caso.


“Sí nos duele haber escogido un socio que no resultó ser lo que representó con nosotros. Nosotros somos personas muy diferentes que cada día trabajan 20 horas, siete días a la semana, simplemente para poder darles valor a los accionistas. Es triste cuando la gente no se da cuenta de eso”.


En 2019, Grupo Aval logró recuperar 19 casillas en la lista de las empresas con mejor reputación, según Merco, al pasar del puesto 81 al 62. El reporte de esta reconocida firma por medir los grados de reputación ubica a Grupo Aval entre las cinco empresas que mejoraron su reputación durante el año. Además, logró mantener la sexta posición en el ranking sectorial del sistema financiero. Sin embargo, en el ranking general de líderes no aparece un solo nombre de Grupo Aval.


¿Cómo seguir recuperando la reputación?


Las redes sociales hacen que las noticias sean explosivas. Es la cosa más triste considerar que el contenido de una noticia sean las 20 palabras que caben en un tuit. Hay muchas lecciones que hemos sacado del caso Odebrecht y las estamos aplicando. Estamos empeñados en que nuestros empleados sean felices de trabajar aquí. Tenemos unos modelos de sostenibilidad y responsabilidad social importantes, y estamos muy atentos a todos los componentes que resultan en una mejora de reputación.

Tomado de:

https://forbes.co/2020/02/27/editors-picks/la-historia-no-contada-del-imperio-sarmiento/?fbclid=IwAR1KmmR5KAPLg3ORt-RqM70y89eStSruMS6WutUDApMiZXSeDNKUpkAlCd8


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